Buenas prácticas ante emergencias en la carretera


_accidente574_167cba9aPor: tyt.com.mx

Emergencia: asunto o situación imprevistos que requieren una especial atención y deben solucionarse lo antes posible. Así reza una definición que podría ser utilizada de forma homogénea. Esto aplica tanto para una emergencia sanitaria, como para una climática o financiera.

Pero hablemos de autotransporte. Qué se considera emergencia y cómo hay que prepararse, capacitarse o adelantarse a cualquier escenario, toda vez que tanto la inseguridad en materia de robos como el tema de los accidentes de tránsito, siguen siendo dos de las principales áreas de oportunidad en este gremio.

Revisemos algunas cifras. México ocupa el séptimo lugar en muertes por accidentes de tránsito: fallecen más de 24,000 personas al año y más de 40,000 quedan con algún tipo de discapacidad. Datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública indican que entre enero y marzo de este año, el robo de vehículos con violencia reporta un total de 4,043 incidentes, mientras que sin violencia, la cifra se ubica en 9,545.

De forma particular, los robos a camiones de carga, con violencia, registrados por el organismo ascienden a 268; en tanto que la cifra, sin violencia, reporta un total de 17. Recordemos que más del 80% de las mercancías en México se mueve por carretera.

Así que para saber qué hacer ante una emergencia, muchas empresas de autotransporte han desarrollado sus propios protocolos de seguridad, a fin de solventar sus necesidades y atender sus emergencias. En especial, Eduardo Santiago, Gerente de Tráfico en Innovación Lógika, destaca tres escenarios primarios: intento de robo, robo consumado y accidentes vehiculares. Así lo explica:

Desde que el operador detecta algo extraño en la carretera: si lo van siguiendo, si algún vehículo o camioneta le cierra el paso o le hacen señales para que se detenga, ya se considera una emergencia. Inmediatamente se pone en contacto con el departamento de Monitoreo de la empresa y da cuenta del suceso.

Al recibir la señal y tener conocimiento de la situación, los monitoristas se contactan con las autoridades correspondientes –que suelen ser Policía Federal o Protección Civil– para pedir apoyo en la zona en la que se encuentra el vehículos en cuestión.

“Se solicitan custodios a la Policía Federal y ellos nos proporcionan la atención, ya que esto suele ser común. Llegan al lugar, verifican que todo esté bajo control y escoltan al vehículo durante un tramo. Como se trata de un conato de asalto, el operador vuelve a llamar para informar que todo está bien y que continuará su recorrido de forma habitual”, explica el especialista.

Cuando el robo está consumado, el escenario cambia por completo, ya que generalmente el operador no puede comunicarse con Monitoreo. En estos casos, el mismo sistema de geolocalización es el que indica cuando el vehículo está detenido en una zona no autorizada o de pronto toma una ruta distinta.

El departamento de Monitoreo llama al operador pare saber qué sucede. No contesta. “Sabemos que algo está pasando y actuamos de forma similar, ya que la primera alternativa que tenemos es contactar a las autoridades más cercanas al lugar, que en distintas ocasiones nos han ayudado a recuperar la carga, el vehículo o ambos”.

“En el caso del operador, lo primero y más importante es su vida y su integridad física. Si bien hay empresas que dan preferencia a la carga o el vehículo, en el caso de Innovación Lógika no es así, ya que no hay nada que se pueda comparar con la vida de una persona”, afirma Santiago Pineda.

CAPACITACIÓN CONSTANTE

Por eso es importante capacitar a los operadores periódicamente. No se trata de enseñarles a manejar, ya que eso lo hacen muy bien. Se trata de darles más información para que puedan tomar mejores decisiones. Seguridad vial, sensibilización, manejo a la defensiva o qué hacer ante cualquier contingencia, son los principales tópicos de las capacitaciones impartidas en la empresa transportista.

Otro aspecto relevante es hacer hincapié en que nunca, por mucho que conozcan los caminos, excedan en confianza, ya que esto puede ser contraproducente. Además, el uso de la tecnología hoy representa un factor indispensable, no solo en la comunicación sino en la prevención, ya que existen distintas plataformas que agrupan al gremio y que sirven perfectamente para compartir tips sobre tramos peligrosos o incidentes viales en las distintas carreteras del país.

En este renglón cabe destacar que los mismos operadores han desarrollado sus propios códigos de comunicación y que, en muchos casos, sus claves pueden indicar y alertar sobre cualquier incidente.

Un factor importante que impera en la filosofía de prevención en Innovación Lógika es apelar al sentido común, ya que en muchos casos las trampas del camino pueden resultar muy obvias. Una chica en la carretera con un auto del año que pide auxilio, que vende aguas o que simplemente parece requerir atención, son escenarios comunes para robar o extorsionar a los transportistas.

En estas situaciones, la instrucción es clara: no se detengan y si quieren ayudar, pueden dar aviso a las autoridades que rondan por la zona. “Ellos son los que pueden dar atención a cualquier persona que requiera ayuda. No los operadores. Es una cuestión lógica”, afirma el gerente de tráfico.

PROFESIONALIZAR: CLAVE PARA DISMINUIR RIESGOS

En materia de prevención y buenas prácticas ante emergencias, Juan Gregorio Rentería, Director Comercial de GENAsip –consultoría especializada en soluciones de prevención–, explica que la base está en considerar los cuatro factores críticos de riesgo en el autotransporte de carga federal: exceso de velocidad, fatiga, distractores y consumo de sustancias.

Estos cuatro factores, explica, pueden y deben ser solventados con la capacitación y profesionalización de todas las áreas de una empresa transportista y no solo en los operadores, como erróneamente se podría creer. Así lo dice:

“El rápido crecimiento que han experimentado muchas empresas de autotransporte, en muchos casos ha hecho que pocas atiendan estos riesgos, es decir, han dejado de lado la capacitación, principalmente de sus mandos medios. En el mejor de los casos, se enfocan en la capacitación de los operadores”.

Si una empresa usuaria del transporte contrata un flete, por ejemplo, no busca que sus mercancías lleguen rápido. Antes, pretende que lleguen a su destino de forma segura y confiable, de tal manera que la profesionalización del operador tendrá que estar enfocada en la seguridad vial y en el alcance de sus decisiones en el camino. “Hay que concientizarlos sobre la importancia de compartir un espacio con otros automovilistas, que bien podrían ser sus familiares, y que en cierta medida, la precaución de unos es la seguridad de otros”.

En este mismo sentido, la capacitación a los mandos medios es crucial, pues en general son estos puestos los que trazan las rutas o reparten los viajes que hacen los operadores y que no necesariamente se hacen en las mejores condiciones, tanto de los operadores como de los propios vehículos.

Además, en materia de recursos humanos, el esquema de pago al operador por kilómetro recorrido no es el más recomendable para todos, ya que incentiva que el conductor quiera manejar más para ganar más. “Naturalmente esto incrementa el riesgo de accidentes, pues un operador que llega de un viaje de 16 horas, acepta hacer uno más de seis u ocho, cuando aún no ha descansado lo suficiente”.

SEGURIDAD VIAL: POR UN CAMBIO DE CULTURA

El experto comparte un dato contundente: en México, el 50% de las personas que mueren en un accidente vial, son peatones. Apostarle a la seguridad vial no solo es rentable en términos económicos, sino humanos, pero requiere un cambio de cultura que valore la vida sobre cualquier otro factor.

Hablar, por ejemplo, de certificaciones como ISO 39000-1, relativa a seguridad vial, es un nicho de mercado y de humanidad al que pocas empresas le están apostando. El factor humano debe ser el eje rector en la cultura de prevención de accidentes, de protocolos de seguridad y de medidas de emergencia.

Si bien es cierto que las empresas ofrecen un servicio, quienes juegan un papel esencial en este proceso son los operadores. ¿Por qué hay una alta rotación de operadores en el sector?, ¿a qué se debe el déficit de 70,000 operadores calificados? El especialista sugiere dos razones.

Es una cuestión de actitud. Las condiciones en las que trabaja un operador determinarán su actitud: si la empresa le exige que no se deje robar la mercancía, que arriesgue la vida o hasta le cobran por cualquier incidente, no tendrá inconveniente en dejar ese trabajo y conseguir otro. “En México hay más fletes que operadores, por eso siempre habrá quien contrate operadores. Basta ver los anuncios en los patios de muchas empresas”.

Si por el contrario, hay una filosofía de trabajo clara que valore la vida de quienes hacen posible que el negocio marche, no habrá tanta rotación, no habrá saturación de viajes y la actitud, tanto de los conductores como de los mandos medios y del mismo cuerpo directivo, será otra.

Una circunstancia emblemática, refiere el consultor, es en la que el área de Monitoreo le llama en repetidas ocasiones al operador para pedirle que acelere el paso, pues el viaje lleva un retraso considerable. El operador, naturalmente, aumentará la velocidad, escatimará en sus descansos y podrá incurrir en el consumo de sustancias que lo mantengan despierto.

En la mayoría de los casos, el gerente de tráfico sabe, desde el inicio del viaje, que ya va tarde. ¿Y quién tiene que resolverlo? Casi siempre se le achaca al operador, pero quienes dan los viajes, quienes determinan las rutas y quienes miden los tiempos del trayecto, desde siempre han sabido que un determinado flete lleva tiempo de retraso.

“Cuando ya de plano está muy retrasado, podemos ver un camión en la carretera a más de 120 kilómetros por hora con más de 30 toneladas detrás. Es un arma mortal en el camino”.

Finalmente, un buen punto de inicio para este cambio de cultura está en la conjunción de todos los elementos: capacitación, prevención, responsabilidad, condiciones de trabajo e interacción entre sus partes. Los operadores saben qué rutas son peligrosas y en qué horarios. Si esto lo comunican al área responsable de asignar viajes, seguro se puede prevenir.

Las condiciones del sector pueden seguir siendo las mismas. Hay cosas que están mal, pero ¿qué elegimos hacer al respecto?, ¿cuál es la actitud que tomamos ante esto?
Cifras de 2014 arrojan que solamente el 3% de las empresas invierte en temas de prevención. Así remata el experto:

“Lo más riesgoso es perder la vida o terminar con una incapacidad permanente. Bajar la velocidad no es por contaminación, sino por seguridad. Generando conciencia y proporcionando conocimiento cambiaremos la actitud frente a los riesgos. La prevención es de las pocas acciones en las que ganan todos los que participan. Es más rentable porque hay menos accidentes, el usuario tiene la certeza del servicio, gana el operador y todos los que estamos en la calle”.